El Ártico en el pasado: un paisaje reverdeciendo con arbustos

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El Ártico, conocido por su desolada costa canadiense, albergó en el pasado arbustos leñosos durante un período interglacial hace aproximadamente 125.000 años. A través de un estudio pionero realizado por investigadores de la Universidad de Colorado Boulder, se analizó el ADN de plantas recuperado de sedimentos de lagos en el Ártico, revelando evidencia sorprendente de arbustos nativos que solían crecer incluso más al norte de su límite geográfico actual.

A medida que el Ártico se calienta de manera desproporcionada en comparación con otras regiones del planeta, debido al cambio climático, estos hallazgos brindan una visión no solo del pasado, sino también del futuro que nos aguarda. El período estudiado, que fue el más reciente en el que el Ártico fue más cálido que en la actualidad, se convierte en un análogo valioso para entender lo que podemos esperar en las próximas décadas.

Para obtener estas reveladoras conclusiones, el equipo de investigadores tuvo que aventurarse en vehículos todo terreno y motos de nieve hasta una remota región ártica y recolectar las muestras de sedimentos de los lagos. Una especie clave en este estudio es el abedul enano, una planta que actualmente se encuentra limitada al sur de la isla de Baffin en el Ártico canadiense, pero que se detectó su ADN en sedimentos de lagos antiguos, lo cual indica que solía crecer mucho más al norte.

Este hecho marca una diferencia significativa en comparación con la distribución actual de las plantas de la tundra. Pero más allá de la importancia ecológica de esta expansión de la vegetación, los investigadores exploraron su impacto climático en el Ártico. Estos arbustos más altos pueden sobresalir sobre la nieve en la primavera y el otoño, transformando la superficie terrestre en un verde oscuro en lugar de un blanco inmaculado, lo que a su vez implica que absorba más calor del sol. Este cambio en la reflectancia de la superficie terrestre genera una retroalimentación de temperatura similar a la pérdida de hielo marino, y afecta el equilibrio climático en la zona.

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Durante el último período interglacial, estas plantas tuvieron miles de años para adaptarse y moverse en respuesta a las temperaturas más cálidas. Sin embargo, en el contexto del calentamiento actual que experimenta el Ártico, es poco probable que la vegetación pueda seguir el ritmo de cambio. No obstante, eso no significa que no desempeñe un papel crucial en el impacto del deshielo del permafrost, la fusión de los glaciares y el aumento del nivel del mar.

A medida que contemplamos cómo se equilibrarán los paisajes en el futuro cercano, es esencial tener en cuenta cómo cambiarán los rangos de las plantas. Con el Ártico potencialmente enfrentando un aumento de hasta 5 grados Celsius para el año 2100, lo cual reflejaría las temperaturas del último período interglacial, estos hallazgos nos brindan una mejor comprensión de cómo nuestros paisajes podrían transformarse a medida que el Ártico se acerca a sus antiguas condiciones climáticas.

Un futuro en el que los arbustos reverdezcan el paisaje ártico no solo nos da una visión fascinante del pasado, sino que también nos invita a reflexionar sobre el impacto de nuestras acciones en el presente y las consecuencias que podríamos enfrentar en el futuro cercano. Para obtener más información sobre el Ártico y su increíble diversidad, visita Una Planta.

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