Bajo el muérdago: ¿Por qué debemos besarnos en Navidad?

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La Navidad es una época llena de rituales y tradiciones que despiertan la superstición en muchos de nosotros. Uno de esos rituales es colgar un muérdago en un lugar alto y esperar a que dos personas se encuentren debajo para obligarlas a besarse. Es algo que hemos visto en películas de todas las edades y que conocemos como una tradición que lleva años. Pero, ¿alguna vez nos hemos preguntado de dónde viene esta costumbre? Sorprendentemente, tiene sus raíces en la antigua Europa celta y cuenta con un ritual propio.

El origen del muérdago y su historia navideña

Para entender la historia de este beso navideño, tenemos que remontarnos a los orígenes del propio muérdago. El muérdago es un arbusto semiparásito que crece en los troncos y ramas de los árboles, especialmente robles, encinas y álamos. En otoño, produce bayas blancas y translúcidas que son comidas por los pájaros. Estos pájaros, al intentar desprenderse de las semillas pegajosas, las frotan en las ramas de los árboles, donde quedan depositadas y listas para germinar. Desde tiempos remotos, el muérdago ha sido considerado un símbolo de fertilidad debido a su capacidad para reproducirse, por lo que fue utilizado en rituales por diversas culturas.

Además de su asociación con la fertilidad, el muérdago también era utilizado con otros fines. Los druidas celtas, por ejemplo, lo utilizaban para curar enfermedades graves y, se rumorea, incluso para fabricar venenos. También creían que el muérdago protegía a aquellos que lo usaban, por lo que lo colgaban sobre las cunas de los niños para evitar que fueran robados por las hadas. Para ellos, el muérdago era un elemento sagrado de la naturaleza.

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Los escandinavos, por su parte, consideraban el muérdago como una planta de paz. Cuando iban a declarar la tregua al enemigo, se ubicaban debajo de esta planta. También lo utilizaban cuando querían resolver problemas de pareja. Ambos se colocaban debajo y el ritual consistía en besarse, simbolizando así la reconciliación y el retorno a la calma en la relación. De estas prácticas, se empezó a creer que el beso bajo el muérdago traería salud, fertilidad y posibilidades de compromiso para las parejas jóvenes.

Después de varios siglos, en el siglo XVIII, los ingleses le atribuyeron al muérdago un atractivo mágico y lo llamaron la «bola de muérdago». Según esta tradición, una joven se colocaba debajo de una rama de muérdago adornada con lazos y otros elementos decorativos. Se decía que esta chica no podía rechazar un beso si un chico se le acercaba estando en esa posición. Ese beso significaba un romance profundo o una larga amistad para ambos. En el caso de que nadie besara a la chica, significaba que aún tendría que esperar un poco más para encontrar el amor, pero no mucho, ya que se casaría en el próximo año.

En algunas partes de Inglaterra, era costumbre quemar la rama de muérdago después de doce noches desde su colocación. Según la tradición, si no se retiraba pasado ese tiempo, las parejas que se hubieran besado debajo del muérdago nunca se casarían, ya que se consideraba mala suerte.

Esta tradición de besarse bajo el muérdago ha perdurado hasta nuestros días, aunque solo se lleva a cabo en Navidad. En muchos países del norte de Europa y América del Norte, el muérdago se coloca junto con otros adornos navideños y adquiere una mayor importancia durante los días festivos en los que nos reunimos con seres queridos. Según la tradición, una mujer que recibe un beso bajo el muérdago en Nochebuena encontrará el amor que busca o conservará el que ya tiene. Si las personas que están debajo del muérdago ya son pareja, se dice que el muérdago les bendecirá con fertilidad.

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No es necesario que te beses con cualquier persona bajo el muérdago, solo se necesita que una pareja esté parada debajo de esta planta del amor. Algunas personas también utilizan el muérdago como protección para su hogar, colgándolo sobre la puerta para evitar que entre el mal.

Esta planta se regala en fechas cercanas a la Navidad. La mayoría de la gente la compra el día de la quema del muérdago del año anterior, que coincide con la festividad de Santa Lucía el 13 de diciembre. Quemar el antiguo muérdago se cree que ayuda a eliminar cualquier mala energía acumulada durante el año, dejando la casa limpia y protegida para recibir el nuevo muérdago.

La leyenda del muérdago

Cuenta la leyenda que cuando Balder, el dios de la primavera, era solo un niño, su madre Frigga, diosa del amor y la belleza, tuvo un sueño en el que se le advertía sobre la muerte de su hijo. En el sueño, se le decía que cuando Balder muriera, todo ser viviente en la tierra perecería con él. Preocupada por esta amenaza, Frigga habló con los cuatro elementos y con todos los seres vivos, pidiéndoles que prometieran no hacerle daño a Balder. Sin embargo, por considerar al muérdago muy joven, insignificante e inofensivo, Frigga olvidó acercarse a él.

Este fue un gran error, ya que el dios Loki utilizó una lanza con punta de muérdago para matar a Balder, haciendo realidad la profecía que Frigga había soñado. Frigga quedó destrozada por la muerte de su hijo y castigó al muérdago con un horrible maleficio, convirtiéndolo en una planta parásita que depende de otras para sobrevivir.

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Los demás dioses, conmovidos por el dolor de Frigga, se reunieron para devolver a Balder a la vida. Como muestra de amor y agradecimiento, Balder decidió liberar al muérdago del maleficio y ordenó que a partir de ese momento, cada vez que una pareja pasara debajo de una rama de muérdago, se besara para perpetuar su amor en la Tierra.

Entonces, la próxima vez que te encuentres bajo un muérdago navideño, no dudes en regalarte un beso. Estarás siguiendo una antigua tradición llena de historia y simbolismo, y quién sabe, tal vez el muérdago te traiga el amor y la felicidad que tanto deseas. ¡Felices fiestas!

Una Planta

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