Roberto Burle Marx: El Artista de la Naturaleza

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Hay lugares en las ciudades que encierran sabiduría y conocimiento, rincones que el transeúnte disfruta sin saberlo. Uno de estos lugares icónicos es la playa de Copacabana, donde millones de personas han paseado sin detenerse a observar los detalles. Pocos saben que el paseo marítimo de Copacabana, decorado con un mosaico que imita las sinuosas olas del océano Atlántico, fue diseñado por el gran paisajista brasileño, Roberto Burle Marx.

Una Pasión por la Naturaleza

Roberto Burle Marx fue un artista polifacético, dedicado a la pintura, el grabado, la escultura y la música antes de encontrar su verdadera pasión: la naturaleza. Autodidacta en el arte de la jardinería y la botánica, descubrió más de 100 nuevas especies en sus numerosas expediciones por los rincones más remotos de Brasil. Fue un pionero al introducir conceptos ecológicos en sus diseños de jardines, convirtiendo el paisajismo en una disciplina artística.

El Encanto de la Infancia

Nacido en Sao Paulo, Burle Marx pasó su infancia en una casa amplia en la Avenida Paulista, una arteria que hoy está llena de rascacielos. En aquellos tiempos, la avenida conservaba una dimensión más humana y bucólica. Fue allí donde Roberto cultivó rosas, begonias, gladíolos y muchas otras plantas en su propio jardín.

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Alemania y el Encuentro con la Vegetación Brasileña

A los 19 años, Burle Marx tuvo un grave problema en los ojos y su familia decidió mudarse a Alemania en busca de tratamiento. Esta experiencia cambió su vida radicalmente. En Alemania, Roberto entró en contacto con las vanguardias artísticas y, sobre todo, se reencontró con la exuberante vegetación brasileña en el Jardín Botánico de Dahlem, cerca de Berlín. Quedó especialmente impactado por las palmeras amazónicas que vio allí. Fue entonces cuando comenzó a preguntarse por qué en Brasil no se utilizaba la flora autóctona en los jardines.

El Arte y las Plantas

Desde su juventud, Burle Marx estuvo atrapado entre dos pasiones: la pintura y las plantas. Experimentó en diversos campos del arte, como el diseño, la tapicería, la cerámica, la joyería, el vestuario y los escenarios de ópera, antes de decidirse por su verdadera vocación. Estudió pintura, especialmente el arte pre-cubista y cubista de artistas como Cézanne, Picasso, Braque, Léger y Gris.

La Influencia de la Arquitectura Modernista

De vuelta en Brasil, Burle Marx se estableció en Río de Janeiro junto a su familia, en el barrio de Leme, al principio de Copacabana. Allí, el arquitecto modernista Lucio Costa lo animó a ingresar en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde se rodeó de grandes nombres de la arquitectura brasileña como Oscar Niemeyer, Hélio Uchôa y Milton Roberto.

La Colaboración con Lucio Costa

Lucio Costa, el cerebro detrás del concepto urbanístico de Brasilia, solía visitar el jardín de la familia de Burle Marx en Leme y quedaba maravillado por la forma en que el joven Roberto ordenaba las plantas exóticas de manera inusitada. En 1932, Costa propuso a Burle Marx su primer trabajo como paisajista: renovar el jardín de la mansión de la familia Schwartz en Copacabana. El joven aceptó.

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La Transformación de Copacabana

En ese momento, Burle Marx no podía imaginar que algún día convertiría la calzada de la playa de Copacabana en una imagen icónica. En 1970, creó el famoso mosaico que imita las olas del mar. Hoy en día, este paseo marítimo es un ejemplo de belleza y funcionalidad. Además, nunca imaginó que sería reconocido internacionalmente por sus jardines, concebidos como verdaderas obras de arte natural.

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La Revolución del Paisajismo Brasileño

Influenciado por el modernismo, Burle Marx rompió con los modelos tradicionales de jardines europeos, rechazando la artificialidad del jardín barroco y el naturalismo del jardín romántico. Consideraba que estos estilos estéticos no eran adecuados para Brasil. En cambio, decidió valorar la rica vegetación autóctona que había sido olvidada en su tierra. Recuperó especies como las bromelias y los filodendros para sus innovadores diseños de jardines modernistas.

El Legado de Burle Marx

Roberto Burle Marx dejó un legado que trasciende el tiempo. Realizó trabajos en varias ciudades brasileñas como Río de Janeiro, Brasilia, Sao Paulo y Belo Horizonte, así como en el extranjero. Sus creaciones incluyen la Avenida Atlántica, el Aterro de Flamengo, el jardín del Museo de Arte Moderno y la plaza del aeropuerto Santos Dumont, todos en Río de Janeiro, así como el jardín de la Unesco en París y el Biscayne Boulevard de Miami.

El Espíritu Curioso y Observador

Roberto Burle Marx era un conocedor y amante de la música, la literatura y el teatro. Cuando le preguntaban cuál era su planta preferida, solía responder con otra pregunta: «¿Cuál es tu nota musical favorita?». Siempre tuvo una enorme curiosidad y capacidad de observación, lo que lo llevó a identificar nuevas especies en sus expediciones por todo Brasil.

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El Sitio Roberto Burle Marx

En 1949, Burle Marx adquirió un enorme terreno en las afueras de Río de Janeiro, donde construyó una casa a lo largo de muchos años. Este lugar, conocido como el Sitio Roberto Burle Marx, alberga una de las mayores colecciones de plantas vivas del mundo, con más de 3,500 variedades. Aquí, el artista llevaba a cabo sus experimentos, plantando nuevas especies y observando su comportamiento. Este sitio fue donado al Gobierno de Brasil poco antes de su muerte, con el propósito de convertirlo en un lugar de estudio y visitas.

El Poeta de las Plantas

Roberto Burle Marx, el poeta de las plantas, sobrevive al paso del tiempo a través de su legado. Su imaginativa capacidad de reinventar el paisaje sigue maravillando a los visitantes que se adentran en sus jardines. Su pasión y visión única hicieron de él un verdadero artista de la naturaleza.

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