Enfermedad de Ledderhose: una afección poco común pero manejable

Advertisement

La enfermedad de Ledderhose, también conocida como fibromatosis plantar, es una afección rara en la cual se produce un crecimiento benigno excesivo de la fascia plantar, el grueso tejido de la planta del pie. Esto da lugar a la formación de nódulos de tejido conjuntivo, conocidos como fibromas. Aunque poco común, afecta a aproximadamente 1 de cada 10,000 personas, siendo más frecuente en hombres, con una proporción de 6 de cada 10 pacientes.

¿Qué es la enfermedad de Ledderhose?

La enfermedad de Ledderhose se caracteriza por la aparición de bultos benignos en la planta del pie. Es importante destacar que estos bultos no son cancerígenos. Según diversos estudios, esta afección es mucho más común en hombres, especialmente en aquellos que se encuentran en un rango de edad mediana. Además, se ha observado que el 50% de los pacientes con la enfermedad de Ledderhose también padecen la enfermedad de Dupuytren, una condición que provoca engrosamiento de los tejidos de las manos. Sin embargo, la fibrosis palmar solo se asocia con la fibromatosis plantar en el 3% de los casos.

Esta patología tiene presentación más frecuente entre los varones que entre las mujeres.

Causas de la enfermedad

Aunque aún se desconoce la causa exacta de la enfermedad de Ledderhose, se ha observado que puede estar relacionada con traumatismos repetidos en la planta del pie y ciertos procesos genéticos hereditarios. También se ha establecido una posible asociación con enfermedades como la diabetes, la epilepsia, las deficiencias hepáticas crónicas, el alcoholismo crónico, otras formas de fibromatosis y traumatismos. Como ya se mencionó, la fibromatosis plantar se asocia con la enfermedad de Dupuytren en la mitad de los casos.

Further reading:  La Tusca y sus sorprendentes propiedades curativas

Síntomas característicos

El síntoma más evidente de la enfermedad de Ledderhose es la aparición de uno o más bultos superficiales en la planta del pie, que suelen tener un diámetro de 0,5 a 3 centímetros. Los pacientes describen estas formaciones como duras, con bordes bien definidos, como si tuvieran una piedra debajo de la piel. En etapas iniciales, estos nódulos no suelen causar dolor, pero a medida que crecen e infiltran los tejidos más profundos, pueden provocar malestar al apoyar el pie afectado. Por lo general, no se produce una contractura de los dedos de los pies, a menos que los nódulos afecten la ubicación o el funcionamiento de algún tendón.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de la enfermedad de Ledderhose se basa en distinguir el origen del bulto en la planta del pie, ya sea debido a esta enfermedad, a la fascitis plantar o a un tumor de partes blandas. Por lo tanto, los profesionales médicos suelen recurrir a la realización de una ecografía de la zona afectada. En caso de dudas sobre el origen de la protuberancia después de la ecografía, se puede realizar una resonancia magnética para obtener un diagnóstico más preciso, que revelará los nódulos fusiformes y el engrosamiento característico de la fascia plantar.

Advertisement

En cuanto al tratamiento, existen diversas opciones. El enfoque más conservador implica el uso de ortesis, que son dispositivos de apoyo similares a vendajes, junto con estiramientos, calzado adecuado y la modificación de ciertos hábitos. La infiltración de corticoides en el tejido puede reducir el tamaño de los nódulos, pero los efectos suelen tardar unos tres meses en hacerse notar. También se están investigando tratamientos experimentales, como el uso de ondas de choque y enzimas proteolíticas.

Further reading:  Cuidados para la Ceropegia Woodii: El Collar de Corazones

La cirugía solo se considera en casos en los que el paciente experimenta dolor al apoyar el pie, ya que existe un alto riesgo de recurrencia de los nódulos después de la extracción.

El dolor no es un signo característico, pero de ser frecuente requerirá valorar una cirugía.

Una afección rara pero manejable

La enfermedad de Ledderhose, aunque rara, no suele ser agresiva y afecta de manera localizada en el pie. Por lo general, el tratamiento se basa en el uso de medicamentos y técnicas de apoyo, reservando la cirugía para los casos más molestos. Lamentablemente, debido a las probabilidades de recurrencia y la falta de conocimiento sobre la causa exacta de la afección, es posible que los nódulos persistan de por vida. Sin embargo, con el calzado adecuado y la atención médica necesaria, esta enfermedad no supone un gran problema en el día a día.

Te podría interesar… Una Planta

Advertisement