Guía para Guardar y Conservar los Bulbos de las Plantas en Invierno

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El otoño se instala y las plantas comienzan a desvanecerse, lo cual nos lleva a preguntarnos qué hacer con ellas. Si se trata de plantas bulbosas como calas, dalias, begonias, gladiolos y tulipanes, es importante desenterrar los llamados «bulbos blandos» para protegerlos del frío, la humedad y las heladas invernales. Además, de esta manera les brindaremos una nueva oportunidad de vida en primavera.

Pero, ¿cómo podemos llevar a cabo esta tarea de manera correcta? Aquí te presentamos las recomendaciones más importantes para que puedas conservar los bulbos de manera adecuada hasta la próxima temporada de flores.

Espera a que la planta se seque

La planta misma te dirá cuándo es el momento adecuado para desenterrar los bulbos. A medida que llega el mal tiempo y las temperaturas bajan, la planta comenzará a secarse y cambiará su color. Es importante esperar a que las hojas estén casi completamente secas, ya que mientras estén verdes seguirán transmitiendo nutrientes a los bulbos, lo cual es fundamental para que la planta florezca nuevamente.

Cómo desenterrar los bulbos

Con cuidado, excava alrededor de la planta, dejando varios centímetros de distancia respecto al tallo para evitar dañar el bulbo y las raíces. Puedes utilizar una pala o una horquilla para ayudarte en esta tarea.

Proceso de secado

Una vez que hayas desenterrado todos los bulbos, es necesario que los seques antes de guardarlos para eliminar el exceso de humedad acumulada en la tierra. Si el clima lo permite, déjalos secar al sol sobre papel de periódico durante uno o dos días. Es fundamental asegurarte de que tanto la tierra como el bulbo estén completamente secos antes de proceder al siguiente paso.

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Limpieza

Una vez secos, puedes limpiar los bulbos para eliminar cualquier resto de tierra utilizando un cepillo de dientes viejo o un pincel. En este momento, realiza una selección y revisión de los bulbos, apartando aquellos que estén podridos, huecos, muy blandos o dañados. De esta manera, evitarás que dañen a los otros bulbos. Además, si algún bulbo se ha reproducido y tiene hijos, sepáralos para obtener nuevas plantas el próximo año.

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Almacenamiento

Una vez que hayas seleccionado los bulbos en buen estado, envuélvelos individualmente en papel de periódico. El papel cumplirá tres funciones: absorberá la humedad, permitirá que los bulbos respiren y los protegerá de posibles daños una vez guardados. Luego, coloca los bulbos de la misma planta en una caja de cartón o madera, separándolos por capas utilizando bolas de papel de periódico. Aunque en ese momento puedas tener claro cuáles son las plantas, es recomendable identificarlas de alguna forma, como con una etiqueta, una pegatina con su nombre y color, o una fotografía de la planta en flor.

Lugar de almacenamiento

El lugar ideal para guardar los bulbos es una zona seca y fresca, donde la temperatura no supere los 10 grados ni baje de 0 grados. Puedes considerar un garaje, un sótano o trastero sin calefacción, o alguna parte cubierta de una terraza resguardada dentro de un armario. Evita almacenarlos dentro de la casa, ya que el calor de la calefacción podría hacer que los bulbos comiencen a germinar.

Visítalos de vez en cuando

Durante el invierno, no olvides revisar los bulbos regularmente. Abre las cajas y comprueba que no haya manchas de humedad en ellas o en los envoltorios. Desecha aquellos bulbos que puedan haberse estropeado desde que fueron guardados.

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Recuerda seguir estos pasos para guardar y conservar los bulbos de las plantas durante el invierno. Así, podrás disfrutar de hermosas flores en primavera. ¡Una Planta te ofrece más consejos y productos para el cuidado de tus plantas!

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