La Historia de la Araucaria: Un Testigo Milenario

Advertisement

Desde tiempos inmemoriales, la Araucaria ha sido testigo de los cambios y transformaciones ocurridos en nuestro amado planeta. Durante las eras geológicas, cuando la Tierra se dividía en solo dos continentes, esta majestuosa planta presenció la explosión de nuestra tierra, donde montañas se levantaron, otras se hundieron y nuevos territorios emergieron.

A lo largo de los milenios, he aprendido a adaptarme a cada cambio, sobreviviendo a la violencia del hielo y al rasguño del fuego gracias a mi corteza gruesa como una piedra. Mientras otras especies han desaparecido, yo he prevalecido, resistiendo los embates del tiempo con resignación y vitalidad.

Pero la historia de la Araucaria no se limita solo a su resistencia. Esta planta ha sido protagonista de avistamientos y encuentros con los seres humanos a lo largo de su existencia. Aparecí ante ellos como un regalo generoso, brindándoles alimento y abrigo en los momentos más difíciles.

Hoy, nosotros, los habitantes de la tierra de la Araucaria, vivimos en comunión con esta planta, apreciando su importancia y valor. Aquí, en esta comuna de alto valor, encontramos un paraíso donde la naturaleza provee generosamente todo lo que necesitamos. Los piñones, un alimento especial, son parte de nuestra vida diaria, y los recolectamos con dedicación y esfuerzo.

Los piñones no son solo comida para nosotros, sino también un tesoro que cuidamos con devoción. En nuestros bosques sagrados, donde depositamos las semillas, pedimos a Dios que cada año la cosecha sea abundante. En tiempos de abundancia, preferimos intercambiar piñones por otros alimentos esenciales, como harina cruda, y así reservar los animales para los años de escasez.

Further reading:  La majestuosa Palma Chilena | Un legado eterno

Aquí, en nuestra tierra, elegimos un lonco, una especie de alcalde, para liderar y representar a nuestra familia y comunidad. El lonco es una figura respetada, educada y con sabios consejos para cuidar y proteger no solo a nosotros, sino también a los árboles sagrados que nos rodean.

Advertisement

La Araucaria nos enseña a respetar la naturaleza en toda su magnificencia. Apreciamos el fuego como un elemento vital para nuestra comunicación y calidez. Nuestro fogón es mucho más que una simple hoguera, es el centro de nuestra conexión con el pasado, el presente y el futuro. A través del fuego, nos comunicamos con los antiguos, con los dioses y con nuestros ancestros.

La longevidad es otra de las virtudes de la Araucaria. Con una vida que puede superar fácilmente los mil años, esta planta es una de las pocas que puede alcanzar tal hazaña. Sus raíces, profundamente arraigadas en la tierra, la conectan con las rocas más ancestrales, obteniendo su energía y persistencia de las profundidades.

Sus brazos, siempre verdes y flexibles, soportan valientemente el peso de grandes cantidades de nieve, protegiendo a todos los seres vivos que habitan el bosque. Sus ramas son un paraguas natural que brinda sombra y refugio en los días más calurosos y lluviosos.

La historia de la Araucaria es un testimonio milenario de resistencia, generosidad y adaptación. Esta planta, con su presencia imponente, nos recuerda la importancia de valorar y proteger nuestra naturaleza, asegurando que las futuras generaciones puedan disfrutar de su grandeza.

Una Planta

Advertisement