Las nuevas generaciones del Toromiro en Rapa Nui | Memorias de Árboles

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¡Mis últimas semillas han encontrado un nuevo hogar en las generaciones futuras del Toromiro en Rapa Nui! Aunque mi especie fue predicada por algunos, unos valientes hombres recolectaron mis semillas antes de que desapareciera por completo en mi tierra natal. A través de extensos océanos, esas semillas llegaron a los jardines botánicos, donde ahora se mantienen como testigos de un pasado que algunos luchan por reconstruir.

No obstante, la libertad y el estado salvaje son conceptos que se me han escapado. Como especie extinta en su hábitat natural en Rapa Nui, solo sobrevivo en los jardines botánicos. Estas plantas, que crecen en cautiverio, fueron cultivadas a partir del último ejemplar que existió en la isla, pero desapareció en 1960.

En nuestros viveros, hemos logrado cultivar plantas que serían consideradas la quinta generación de Toromiro. Sin embargo, nuestro trabajo ha sido un constante ensayo y error, probando diferentes sustratos, suelos y exposiciones al sol. Es un trabajo incansable que lleva tiempo, pero también nos brinda una proyección inesperada. Tenemos mucho por hacer y cada día avanzamos más con este importante trabajo de conservación.

Nuestro objetivo es evitar la extinción total del Toromiro. Para lograrlo, plantamos estas valiosas especies en áreas urbanas y jardines, con la esperanza de masificar su reproducción. Cuando se logró reproducir por primera vez, la comunidad botánica internacional se alegró enormemente. Se hicieron intentos de reintroducción al aire libre a partir de los ejemplares propagados en los jardines botánicos.

Sin embargo, la germinación de las semillas no es suficiente para establecer la planta en su hábitat. Existen complicaciones, como la presencia de bacterias simbióticas en las raíces, que son necesarias para el establecimiento. En algunos lugares, estas bacterias ya no existen, lo que complica el proceso de reintroducción.

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Es importante reflexionar sobre la extinción de una especie y los factores que la afectan. Antiguamente, no se contaba con tanto conocimiento al respecto, por lo que no es justo criticar las acciones del pasado. Sin embargo, en la actualidad, teniendo el conocimiento necesario, es lamentable que se sigan llevando a cabo actividades que ponen en peligro no solo la supervivencia de estas plantas, sino también de otras especies en diferentes lugares de Chile y del mundo.

Aunque me vean como un rostro, en realidad, fui mucho más que eso. Llegué a medir más de 5 metros de alto, aunque ahora solo existen relatos de mi grandeza. Fui descrito por primera vez por James Cook durante su segundo viaje por los mares del sur en 1774. En 1911, mis hermanos solo sobrevivían en el cráter del volcán Rano Kau en Rapa Nui. Seis años después, solo quedaba un ejemplar, yo.

Pero afortunadamente, no he desaparecido por completo. En 1953, poco antes de mi extinción, un destacado investigador chileno llamado Efraín Bolos extrajo semillas de mi único ejemplar. Gracias a su valiosa labor, hoy se están realizando inmensos esfuerzos para reintroducirme y asegurar mi supervivencia.

A través de los años, he sido testigo de la dedicación y el compromiso de las personas que luchan por conservar y multiplicar mi especie. Cada día, nos acercamos más a alcanzar nuestro objetivo de preservar el legado del Toromiro en Rapa Nui. Juntos, podemos darle un nuevo impulso a la especie, plantándola en lugares urbanos y jardines, masificando su presencia y asegurando su futuro.

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¡El Toromiro vive! ¡Únete a nuestra misión de conservación y rescate de especies en peligro de extinción!

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