Lunares en los pies y manos: ¿Debemos preocuparnos?

Es normal que te hayas sentido preocupado/a al llegar aquí en busca de información sobre lunares en tus pies o manos. Como he mencionado en posts anteriores, los lunares, técnicamente conocidos como nevus melanocíticos, pueden ser congénitos o adquiridos a lo largo de la vida. Suelen aparecer especialmente durante los primeros 20 años.

Estos lunares pueden manifestarse tanto en los pies como en las manos, siendo más frecuentes en personas con numerosos lunares o piel oscura. Usualmente, se presentan como manchas marrones, de diferentes tamaños y formas, con un aspecto «rayado» debido a las líneas de la piel en las palmas y las plantas.

¿Debemos preocuparnos?

Existe la falsa creencia de que los lunares en los pies son más peligrosos que los que aparecen en otras partes del cuerpo. Sin embargo, esto no es cierto. Los lunares que surgen en las palmas y las plantas son exactamente iguales a los que podemos encontrar en otras áreas.

Es importante enfatizar que vigilar TODOS los lunares de nuestro cuerpo es igualmente importante, incluyendo aquellos en nuestros pies y manos. La creencia de que los lunares en las plantas o dedos de los pies son más agresivos podría provenir del hecho de que, si no los vigilamos y ocurre algún cambio maligno, probablemente nos percatemos más tarde que si este mismo cambio ocurre en otro lugar del cuerpo. Esto no indica que realmente sean más agresivos, sino que los hemos diagnosticado en una etapa más avanzada.

No existen estudios científicos que respalden la idea de que los lunares en las palmas y las plantas tengan un mayor riesgo de volverse malignos en comparación con los del resto del cuerpo. Por lo tanto, no es obligatorio eliminarlos. No obstante, debemos ser conscientes de la importancia de vigilar todos los lunares de manera igualitaria para evitar que un melanoma pase desapercibido.

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¿Y qué pasa con las uñas?

Dado que los lunares pueden surgir en cualquier parte del cuerpo, también es posible encontrarlos en nuestras uñas. Cuando un lunar aparece en la matriz de la uña (la región donde se origina), el pigmento que produce crece junto con la uña y puede verse como una línea marrón a lo largo de la misma.

Estos lunares tampoco tienen una mayor probabilidad de volverse malignos, aunque puede resultar un poco más complicado darles seguimiento. No obstante, existen algunas señales que debemos tener en cuenta y que requieren la opinión de un dermatólogo:

  • La línea se vuelve cada vez más ancha o se observan líneas paralelas de diferente grosor.
  • La línea presenta diferentes tonos de marrón.
  • Además de afectar a la uña, la mancha también se extiende a la piel que la rodea (pliegue ungueal). Esto se conoce como el «signo de Hutchison».

Ante cualquier cambio en los lunares (siguiendo la regla ABCDE) tanto en las manos, los pies o cualquier otra parte del cuerpo, es fundamental buscar la opinión de un dermatólogo. A pesar de la comodidad de la consulta en línea, es posible que esta no sea concluyente, ya que la dermatoscopia, que suele ser de gran ayuda para los médicos, no es posible realizarla por este medio.

Y recuerda, si tienes algún lunar que te preocupe en tus pies o manos, es mejor estar seguro/a y consultar con un dermatólogo. ¡Tu salud es lo más importante!

Una Planta