«Un trágico suceso: «Estábamos consumiendo y lo asesiné», la confesión del hombre que acabó con la vida de su amigo en Rincón

En una audiencia de medidas cautelares que tuvo lugar este jueves en Tribunales, se revelaron datos escalofriantes. La jueza penal, Rosana Carrara, ordenó que Retamoso permanezca detenido y enfrente el proceso con prisión preventiva, al menos hasta que el caso avance hacia el juicio oral y público.

El fiscal Gonzalo Iglesias imputó a Retamoso, un panadero y albañil de 57 años, por el asesinato de Lillini, ocurrido el domingo por la tarde. Según el fiscal, el trágico suceso tuvo lugar después de una intensa discusión que involucró golpes y puñaladas con un cuchillo.

De acuerdo con la versión del fiscal, el homicidio ocurrió luego de que la víctima y el victimario compartieron una tarde cargada de alcohol y cocaína. En un momento determinado, aún sin precisar el horario, se desató el altercado que culminó con la vida de Lillini, de 46 años, quien quedó tirado en el patio con 19 heridas en su cuerpo.

Después de cometer el asesinato, Retamoso llevó el cuerpo hasta un pozo para evitar que sus familiares lo encontraran. Luego llamó al número de emergencias 911 y confesó haber matado a su amigo. «Estábamos consumiendo y lo asesiné», le dijo al operador. Inmediatamente, la Comisaría 14 de Rincón envió agentes al domicilio, quienes realizaron las primeras investigaciones y llamaron a los peritos de la Agencia de Investigación Criminal.

En la escena del crimen, los peritos recogieron muestras de sangre que se encontraban en las paredes, examinaron el lugar donde yacía el cuerpo de Lillini y encontraron un cuchillo en el techo de la casa, posiblemente el arma utilizada para el asesinato. El cuchillo, que se cree que contiene rastros biológicos, se envió para su análisis y determinar si fue utilizado por Retamoso. El cadáver fue llevado a la morgue judicial, donde los médicos forenses descubrieron un total de 19 heridas y rasguños, resultado de la pelea dentro de la vivienda.

Further reading:  Los 18 restaurantes que no pudieron sobrevivir a la pesadilla de Alberto Chicote

Este último hallazgo fue utilizado por el fiscal Iglesias para argumentar que no hubo legítima defensa por parte del acusado, sino que su acción fue premeditada con intención homicida. «Claramente, Retamoso tenía ventaja en la pelea», dijo el funcionario judicial mientras solicitaba la prisión preventiva.

El crimen en primera persona

Durante la audiencia, Retamoso declaró en compañía de su abogada, quien lo asistió mientras ofrecía su versión de los hechos. Según su testimonio, el domingo Lillini fue a su casa después del mediodía y lo invitó a consumir vino y cocaína.

En horas de la tarde, Retamoso recordó que fue a buscar una camioneta que necesitaba para trabajar al día siguiente. Sin embargo, al llegar a su casa, encontró a Lillini revisando sus pertenencias y tratando de robarle dinero destinado a la compra de una motocicleta. A partir de ahí, surgió una discusión que terminó de la peor manera.

Retamoso relató que Lillini comenzó a agredirlo verbal y físicamente. «Estaba fuera de sí, con los ojos muy abiertos», explicó ante la jueza Carrara. Para evitar más golpes, tomó un cuchillo y apuñaló repetidamente a Lillini en defensa propia. La víctima caminó hacia el exterior y cayó en el patio, donde finalmente falleció.

Ante esta impactante secuencia, Retamoso llevó el cuerpo hasta un pozo que había cavado para desechar hojas y malezas, con el fin de ocultarlo de sus familiares. Luego llamó al número de emergencias 911 para confesar el crimen.

Una defensa enérgica

Las declaraciones de Retamoso permitieron que su defensa argumentara que hubo una pelea y que su cliente actuó en defensa propia o excedió los límites, pero que en ningún momento planeó quitarle la vida a Lillini.

Further reading:  La impactante historia de Matías, el falso vecino que se enfrenta a la venganza de un pueblo manchego

En relación al pozo mencionado por la Fiscalía, la defensa reiteró que fue excavado previamente al suceso. «Retamoso aprovechó ese pozo para evitar que sus familiares vieran el cuerpo», argumentó la abogada Leticia Feraudo.

«El entierro en el patio puede ser muy llamativo para los medios, pero no fue planeado», añadió la defensora en clara referencia a la cobertura mediática del caso desde que se conoció este episodio escalofriante.

Finalmente, la defensa solicitó que Retamoso siga el proceso en libertad y quede bajo el cuidado de una de sus hijas. Propusieron que, en lugar de ser encarcelado, permanezca bajo arresto domiciliario.

Sin embargo, la jueza Carrara rechazó esta solicitud al entender que no hubo legítima defensa ni un exceso de esta, sino un dolo homicida. La víctima presentaba 19 heridas cortantes, mientras que el acusado solo tenía seis. «El dolo de matarlo está presente», afirmó la magistrada y ordenó que Retamoso sea recluido en prisión preventiva en un centro penitenciario.