Encisam: descubre las hojas refrescantes

¡Bienvenidos a una nueva entrega de «Una Planta»! En esta ocasión, vamos a hablar de una planta muy conocida por todos, con una larga historia de cultivo y aprovechamiento. Nos referimos a la lletuga, esa verdura tan querida y versátil que no puede faltar en nuestras ensaladas. Pero ¿sabías que las lletugas silvestres (Lactuca virosa o L. sarriola) y las cultivadas (Lactuca sativa) solo se utilizan por sus tiernas hojas? Hoy, siguiendo los consejos del maestro Joan Pellicer, vamos a adentrarnos en el mundo del encisam y descubrir todos sus encantos.

El encanto y las propiedades de la lletuga

El encisam es una planta refrescante, remineralizante y tranquilizante. No solo es muy apreciada en la cocina para aderezar nuestras ensaladas con cebolla, tomate y aceitunas, sino que también tiene propiedades medicinales. Las lletugas silvestres son recomendadas por su capacidad para relajar los nervios, aliviar la tos y facilitar el sueño. Sin embargo, estas propiedades se encuentran en menor medida en las lletugas cultivadas.

Variedades tradicionales y comerciales

En nuestro huerto siempre debemos encontrar un espacio para las lletugas. Tenemos a nuestro alcance numerosas variedades y tipos tradicionales y comerciales para elegir. Entre las variedades valencianas antiguas se encuentran la «orella d’ase» y la «coleta». El encisam de la «coleta» es similar a las lletugas «meravella d’estiu» actuales, con hojas onduladas y sin formar cogollos, ideales para la época de calor. Por otro lado, el encisam «orella d’ase» o «de burro» es el encisam de referencia, con hojas grandes y de un intenso color verde. Al atarlo, las hojas internas quedan más tiernas y agradables. Además de estas variedades clásicas, ahora podemos elegir entre variedades comerciales, que forman cogollos con hojas más o menos duras, como las «romanas», «batàvies» y «trocadero», o las que no forman cogollo pero tienen hojas gruesas y de colores variados, como las «fulla de roure» o las llamadas «lollos».

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Cultivo y recomendaciones

Siempre es un buen momento para disfrutar de ensaladas, pero la mejor época para cultivar encisams es el otoño y el invierno mediterráneo, cuando las plantas crecen sin muchos problemas. El tiempo necesario para cosechar encisams depende de la estación del año y del clima propio de cada región, y puede variar de 70 a 140 días. En verano también se pueden obtener buenas lletugas si regamos correctamente. Sin embargo, debemos tener cuidado con las altas temperaturas y las ráfagas de viento, que a menudo pueden hacer que la planta forme cogollo antes de tiempo. Si mantenemos el suelo fresco con riegos frecuentes, podemos retrasar la floración.

Consejos de cultivo

Las lletugas prefieren suelos fértiles, enriquecidos con abono previamente. Aprovechando el buen aporte de nutrientes del cultivo anterior, no será necesario abonar de nuevo. El suelo debe estar bien trabajado, sin grumos. Podemos elegir entre sembrar directamente las semillas o trasplantar plantas de un vivero. Si optamos por el trasplante, las colocaremos a una distancia de un palmo entre plantas y un palmo y medio entre líneas. En invierno, debemos dejar más espacio para una mejor ventilación y exposición solar, evitando así posibles enfermedades. Si preferimos la siembra directa, sembraremos seis o siete semillas al mismo tiempo, a la misma distancia, y regaremos antes de que el suelo se seque por completo. A medida que las plantas crezcan, iremos eliminando las más débiles, dejando solo las más fuertes. En invierno, regaremos por inundación cada siete o diez días, dependiendo del tipo de suelo. En verano, apenas necesitarán riego. Si optamos por el riego por goteo, debemos asegurarnos de que el suelo esté fresco, pero sin encharcarlo.

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Guarda tus propias semillas

Si queremos guardar nuestras propias semillas, necesitaremos de cinco a seis meses y el fruto de una o dos plantas. Si todo va bien, podremos obtener suficientes semillas para futuras siembras. Una vez que las lletugas hayan alcanzado su punto de cosecha, permitiremos que las mejores plantas se espiguen. Las hojas nuevas serán más pequeñas y lechosas, similar a las lletugas silvestres. Continuaremos cuidando las plantas hasta la floración, momento en el que las flores fecundadas darán lugar a las semillas. Guardaremos las semillas más sanas para futuras siembras. Es recomendable clavar una caña junto a la planta y atar el cogollo, ya que una tormenta de verano podría derribar la planta y perderíamos las semillas. También podemos protegerla con una bolsa para evitar que las aves y los roedores se coman las semillas. De esta manera, obtendremos más cantidad y semillas de mayor calidad. Si las conservamos adecuadamente en un frasco en el refrigerador, las semillas pueden durar hasta tres o cuatro años.

Celebraciones y curiosidades

El encisam ha tenido una gran importancia en las comarcas valencianas como l’Horta, Nord, Sud y la Ribera. Destaca la Festa de l’Encisam en Alberic, con un concurso y premio a la mejor pieza, que se celebra el Domingo de Ramos en la colina de la ermita del pueblo. Hasta hace unos años, también se celebraba en Benifaió (Ribera Baixa) otro concurso de lletugas para agricultores y jornaleros expertos, donde los mejores de la zona competían para plantar la mayor cantidad y calidad de encisams.

Nosotros no vamos a competir, pero sí te animamos a cultivar diferentes tipos de lletugas en distintos momentos del año, para encontrar las variedades que más te gusten y tener siempre encisams frescos en tu huerto y en tu mesa.

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