Cómo cultivar fresas en tubos: Una alternativa práctica y eficiente

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Las fresas son unas deliciosas frutas que podemos cultivar en el suelo de manera tradicional. Sin embargo, esta forma de cultivo tiene ciertos inconvenientes que debemos tener en cuenta. La pudrición de los frutos en contacto con la tierra, especialmente en climas húmedos, y la presencia de caracoles, babosas y pájaros que pueden arruinar nuestra cosecha, son solo algunos de ellos. Es por esto que plantar fresas en tubos se ha convertido en una opción cada vez más popular.

Precauciones para cultivar en tubos

Al igual que cualquier tipo de cultivo en contenedores, el cultivo de fresas en tubos requiere de ciertas precauciones. Dos de las más importantes, relacionadas con el sustrato, son el agotamiento de nutrientes y el estrés hídrico.

Agotamiento de nutrientes

En un tubo, la cantidad de nutrientes que se puede colocar es limitada y no se reponen de forma natural como en el suelo. Para evitar que nuestras fresas se queden sin nutrientes, es necesario elegir un sustrato de calidad y reponerlo una vez al año. También existen otras alternativas, como utilizar abonos líquidos o la fertirrigación, para añadir nutrientes al sustrato de forma continua.

Estrés hídrico

El cultivo en tubos, al ser similares a macetas alargadas, presenta una rápida pérdida de agua en el sustrato. Esto puede llevar a que nuestras fresas sufran de sequía si no se remedia. Para evitar esto, es importante utilizar un sustrato que retenga la mayor cantidad posible de agua y permita el drenaje adecuado. También se pueden utilizar tubos de mayor diámetro, ya que a mayor volumen de sustrato, más agua podrá contener.

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El tubo ideal para el cultivo de fresas

En cuanto al tipo de tubo a utilizar, no existen normas estrictas, por lo que podemos utilizar el que más nos convenga. Sin embargo, es recomendable reutilizar tubos que tengamos a mano en lugar de comprar nuevos, ya que así estaremos colaborando con la protección del medio ambiente. Asimismo, es importante tener en cuenta que cuanto mayor sea el diámetro del tubo, mejor, ya que requerirá menos riegos y abonados frecuentes.

Además, es conveniente que el tubo tenga un color claro, como blanco o gris claro, ya que esto ayudará a que el sustrato se mantenga más fresco al absorber menos energía solar. En cuanto a los materiales, es importante utilizar tubos que no se degraden rápidamente en contacto con la tierra mojada. El PVC puede ser una excelente opción.

En cuanto a la posición del tubo, puedes colocarlo de manera vertical, horizontal o inclinada, dependiendo del espacio del que dispongas y tus preferencias. Cada una de estas posiciones tiene sus ventajas y desventajas, por lo que deberás elegir la que mejor se ajuste a tu situación.

Fijación del tubo

Para fijar el tubo, puedes utilizar diferentes tipos de soportes, aunque se recomienda el uso de abrazaderas específicas para tubo si se va a fijar en una pared. Si se coloca en posición vertical pero alejado de muros o paredes, también se puede enterrar en el suelo, en una maceta grande o incluso crear una base a medida con cemento.

Si deseas colgar el tubo del techo, puedes utilizar cables, cuerdas o varillas. Incluso puedes construir una estructura de madera u otro material en la que el tubo encaje sin necesidad de soportes adicionales.

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El sustrato adecuado para tus fresas

Una vez preparado el tubo, el sustrato que elijas será fundamental para el éxito de tu cultivo de fresas. Debes optar por un sustrato rico en nutrientes, ligeramente ácido y que retenga una buena cantidad de humedad sin riesgo de encharcamiento.

Existen diferentes opciones para preparar tu propio sustrato en casa utilizando materiales como fibra de coco, compost, humus de lombriz, vermiculita, perlita y arena. Sin embargo, si no tienes experiencia en el cultivo de fresas, es recomendable utilizar un sustrato comercial de calidad para asegurar los mejores resultados.

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Sistema de riego para tus fresas en tubos

Una vez tengas tu tubo preparado y el sustrato colocado, debes considerar el sistema de riego que utilizarás para tus fresas. Puedes optar por un riego manual o un sistema automático, dependiendo de tus preferencias y disponibilidad.

Riego manual

El riego manual implica verter agua regularmente por los agujeros del tubo o por la parte superior en caso de tuberías verticales. Es importante asegurarse de evitar que el sustrato se seque en exceso. Sin embargo, si tienes que ausentarte de casa por un tiempo, esta opción puede poner en riesgo tu cultivo.

Riego automático

El riego automático es una opción más segura y cómoda, ya que no requiere tanta intervención por parte del cultivador. Puedes optar por un sistema de goteo, exudación o capilaridad, ya sea de construcción casera o comercial.

Una forma sencilla de instalarlo es utilizando un tubo delgado, como los utilizados en sistemas de goteo, al cual se le hacen pequeños agujeros. Se tapa un extremo y se introduce a lo largo del tubo antes de llenarlo de sustrato y plantar las fresas. Es importante conectar este tubo de riego a un pequeño depósito elevado para controlar la cantidad de agua que pasa al contenedor de las fresas por unidad de tiempo. Además, se recomienda colocar una válvula a la salida del depósito para regular el caudal de agua.

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Plantación y mantenimiento de las fresas

Una vez hayas preparado el tubo, el sustrato y el sistema de riego, solo queda plantar las fresas y realizar los mantenimientos necesarios.

Si el tubo cuenta con agujeros, puedes plantar las fresas de dos maneras. La primera opción es echar sustrato dentro del tubo hasta llegar al nivel del primer agujero, introducir la raíz de la planta y añadir un poco más de tierra hasta que quede completamente rodeada. La segunda opción es llenar completamente el tubo de sustrato y luego plantar las fresas a través de los agujeros, haciendo un hoyo en la tierra con un plantador. La elección del método dependerá del tipo de planta que tengas.

Si el tubo no tiene agujeros y se asemeja a una maceta alargada, debes plantar las fresas de la misma manera que lo harías en una maceta convencional. Con cuidado, ve echando sustrato hacia los lados para meter la raíz y luego llénalo de nuevo para taparla.

Después de la plantación, es muy importante realizar un primer riego abundante para expulsar el aire sobrante del sustrato y mejorar el contacto de las raíces con este. Si durante este riego notas que se han formado oquedades en el sustrato, puedes agregar más tierra para solucionarlo.

¡Listo! Ahora tienes todos los conocimientos necesarios para comenzar tu propio cultivo de fresas en tubos. ¡Disfruta del proceso y saborea las deliciosas fresas que cosecharás en tu propia casa!

Una Planta

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