Terapia de Botella: Un Invernadero en Miniatura

La terapia de botella se ha convertido en un tema recurrente en el mundo de las plantas, generando múltiples consultas e inquietudes. Por esta razón, he decidido escribir este artículo para compartir con todos los entusiastas del grupo las mejores técnicas y consejos.

¿Qué es la terapia de botella?

La terapia de botella consiste en crear un ambiente de humedad y temperatura estables para estimular el desarrollo de nuevas raíces y hojas en nuestras queridas orquídeas. En pocas palabras, podemos considerarla como un invernadero en miniatura que brinda a las plantas un espacio ideal para su recuperación.

Paciencia, el secreto del éxito

Antes de adentrarnos en los detalles, es importante comprender que la terapia de botella no es infalible y requiere de paciencia. Los resultados no son inmediatos, y en ocasiones las plantas pueden tardar hasta tres meses en mostrar mejoras. Es tentador pensar que la terapia no está funcionando y desechar la planta, pero recordemos que mientras esté viva, siempre hay esperanza. Las orquídeas tienen sus propios ritmos y tiempos biológicos, por lo que es fundamental brindarles la oportunidad de recuperarse.

Recipientes ideales para la terapia

Aunque existen numerosos videos y artículos que promueven el uso de bolsas herméticas tipo Zip Loc, personalmente no las recomiendo, especialmente para aquellos que están empezando. Estas bolsas suelen generar hongos debido a la falta de circulación de aire interno y el exceso de humedad.

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En cambio, es preferible utilizar recipientes transparentes, ya sean de plástico o vidrio. Estos deben tener un tamaño aproximadamente el doble de la planta, asegurando que haya al menos 4 cm de espacio entre la planta y las paredes para permitir la circulación adecuada del aire.

El procedimiento paso a paso

Paso 1: Limpieza y desinfección

Antes de comenzar, es fundamental limpiar y desinfectar adecuadamente la orquídea. Retiramos la planta del sustrato y eliminamos cualquier tejido muerto o raíces podridas que podrían generar problemas en el futuro. Recuerda usar instrumentos desinfectados con alcohol, lejía o llama al realizar los cortes.

Una vez limpia, podemos desinfectar la planta enferma con una solución de alcohol, miel y canela o pulverizando con agua oxigenada de 10 vol. Estos desinfectantes también tienen propiedades antifúngicas. Tras unos minutos de secado, podemos espolvorear ligeramente con canela y proceder a plantarla en la botella.

Paso 2: Elección del sustrato adecuado

El sustrato fundamental para la terapia de botella es el musgo sphagnum, ya que mantiene la humedad por períodos prolongados y evita la formación de hongos debido a su acidez. Es importante utilizar sphagnum comprado, que ya ha sido tratado y desinfectado. Evitemos utilizar musgo obtenido directamente de la naturaleza y sin tratar.

También es posible utilizar otros sustratos, como la fibra de coco, pero personalmente siempre he preferido el musgo.

Paso 3: Plantación en la botella

Una vez preparado el musgo, lo humedecemos abundantemente y escurrimos el exceso de agua. Colocamos una capa de musgo en la base del recipiente y, a continuación, ubicamos la planta enferma con las células blancas o platinadas hacia abajo. Es importante que el bulbo o pseudobulbo esté parado, ya que si se coloca de costado, el tejido no soportará el exceso de humedad y se pudrirá.

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Cerramos el recipiente con su tapa o volvemos a unir las dos mitades de la botella. En caso de utilizar una botella, es necesario realizar un corte en la mitad para después volver a unirla. Podemos sellar con cinta para asegurar un cierre hermético. Si estamos en invierno y la temperatura es baja, podemos envolver el recipiente con una o dos capas de nylon adherente de alimentos para mantener una temperatura más estable.

Paso 4: El cuidado necesario

Es fundamental ubicar la botella en un lugar con luz intermedia. Demasiada luz estimula el desarrollo de hojas, pero nosotros queremos que la planta concentre su energía en producir raíces primero.

Debemos estar atentos y vigilar que no se formen hongos ni que el musgo se seque por completo. Si hemos realizado una adecuada limpieza y desinfección, y hemos dejado suficiente espacio para la circulación del aire, no deberíamos tener problemas. En caso de detectar algún problema, podemos abrir la botella, limpiar la planta nuevamente y luego volver a cerrarla. Si el musgo se seca, abrimos la botella y lo humedecemos nuevamente. En condiciones normales, el musgo debería mantener la humedad en la botella durante varias semanas o incluso meses.

El final de la terapia

¿Cómo saber cuándo finalizar la terapia? La regla general es observar el crecimiento de raíces y hojas. Cuando las raíces alcancen unos 3 cm de longitud y las hojas tengan aproximadamente 3 cm de altura, es momento de considerar que la terapia ha sido exitosa. En el caso de orquídeas con una única hoja, se puede tomar como referencia una altura de 3 cm.

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Recuerda que cada planta es única y tiene sus propios tiempos de recuperación. La paciencia y el cuidado son fundamentales en este proceso.

Aquí les comparto una foto de una phalaenopsis que se encuentra en terapia. Esta orquídea sufrió un exceso de humedad y perdió todas sus raíces. Comencé la terapia a fines de marzo y, a mediados de junio, ha generado una nueva hoja. Aunque aún no muestra raíces, observo pequeñas protuberancias en el tallo que indican que pronto habrá nuevos brotes.

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Recuerden que cada planta es un mundo, y la terapia de botella puede ser una gran aliada en su recuperación. ¡No se desesperen y denle una oportunidad a sus orquídeas!

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