Fascitis Plantar: Todo lo que necesitas saber

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Fascitis Plantar

Los pies son fundamentales para soportar nuestro peso corporal durante el día a día. Ya sea en reposo o durante actividades físicas, son los responsables de soportar toda nuestra carga. Dentro de ellos, se encuentra la fascia plantar, una cartilago fibrosa y resistente que recorre toda la planta del pie, desde el hueso del talón hasta los dedos. Esta fascia cumple la importante función de amortiguar el impacto físico. Sin embargo, la fascitis plantar, una de las patologías más comunes en los pies, puede causar inflamación en esta área.

¿Cuáles son las causas?

Existen diferentes causas que pueden llevar al desarrollo de la fascitis plantar. Algunas de las más comunes incluyen la sobrecarga de la fascia plantar, como ocurre en personas que padecen obesidad o aquellos que practican deportes de alto impacto, como el ballet o las carreras de larga distancia. Estos factores pueden dificultar el acto de caminar. Además, existen otros riesgos que pueden influir en el desarrollo de esta enfermedad, como la edad (es más común en personas de mediana edad o mayores), tener pies planos u otros problemas en los pies, usar calzado inadecuado o sufrir de tensión en el tendón de Aquiles.

¿Cuáles son los síntomas?

La fascitis plantar puede manifestarse a través de diversos síntomas. Los más comunes incluyen dolor en el talón (tanto agudo como crónico), que puede irradiarse hacia todo el pie; rigidez en las primeras horas del día después de despertar y una sensación de ardor en la planta del pie. Es posible que el dolor sea más intenso durante la noche, ya que el cuerpo está más relajado y, por lo tanto, más susceptible a molestias, traumatismos o lesiones. Esto puede dificultar algunas actividades, como subir o bajar escaleras y caminar. Además, el dolor en la planta del pie puede intensificarse después de realizar ejercicio físico durante un período prolongado.

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¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Para realizar un diagnóstico preciso, es importante que el paciente proporcione al médico información detallada sobre su rutina diaria, una lista de los síntomas experimentados y el historial de salud personal y familiar. Además, el médico especialista en ortopedia realizará un examen físico para evaluar la sensibilidad, los movimientos y el dolor en la planta del pie. En algunos casos, puede pedirle al paciente que camine de puntillas o sobre los talones para evaluar su reacción y descartar posibles trastornos neurológicos. Si el examen físico no permite determinar un diagnóstico preciso, el médico puede solicitar pruebas adicionales, como una ecografía para evaluar el grado de inflamación o una radiografía para detectar fracturas. Esto ayudará a descartar patologías similares, como el síndrome de Zeiter, los espolones óseos o esguinces de tobillo.

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¿Cuál es el tratamiento recomendado?

Existen dos tipos de tratamientos para la fascitis plantar: el tratamiento conservador/convencional y el tratamiento quirúrgico, siendo el primero el más común. El objetivo de ambos tratamientos es reducir la inflamación. En el tratamiento conservador, se recomienda descansar, aplicar compresas de hielo durante 10 a 15 minutos hasta tres veces al día, realizar sesiones de fisioterapia y usar plantillas ortopédicas. En algunos casos, el médico puede recetar medicamentos analgésicos y antiinflamatorios para aliviar el dolor e incluso inyecciones de cortisona si persisten la hinchazón y el dolor. Sin embargo, si el tratamiento conservador no es efectivo, el médico puede recomendar la cirugía. Aunque no se realiza a través de artroscopia, una técnica mínimamente invasiva, la cirugía llamada «liberación de la fascia plantar» es ampliamente aceptada en la comunidad médica. Consiste en cortar parcialmente un trozo del arco plantar para permitir la recuperación del tejido afectado.

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Recuperación y postoperatorio

La duración de la recuperación puede variar desde algunos meses hasta dos años, y no existe una línea de tiempo exacta. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el dolor disminuye. Las cirugías son recomendadas solamente para un pequeño porcentaje de los pacientes diagnosticados con fascitis plantar. Durante el postoperatorio, se recomienda el uso de protección para el tobillo, como almohadillas de fieltro o plantillas ortopédicas. Además, es importante mantener una alimentación saludable y retomar las actividades físicas de acuerdo con la evaluación médica.

Para obtener más información sobre la fascitis plantar y otros problemas relacionados con los pies, visita Una Planta, donde encontrarás recursos útiles y consejos profesionales. No dejes que el dolor en los pies te impida disfrutar de una vida activa y sin molestias. ¡Actúa hoy mismo y toma el control de tu salud!

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