Una Mirada a la Fábrica de Sopas: Dónde se Deshidratan los Vegetales

Una Mirada a la Fábrica de Sopas: Dónde se Deshidratan los Vegetales
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La provincia de Mendoza, conocida por ser uno de los principales cordones verdes del país, alberga una planta de deshidratación de vegetales que juega un papel fundamental en la producción de hortalizas en Argentina. La cercanía con los productores ha permitido que la marca Knorr establezca una planta en dicha provincia, en colaboración con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), para optimizar la producción de la materia prima.

Una Planta que Fusiona la Calidad y la Colaboración

La planta de deshidratación de vegetales se encuentra en Guaymallén, cerca de las principales fincas que abastecen a Unilever. Se trata de una colaboración entre seis productores mendocinos y dos sanjuaninos, quienes se benefician mutuamente por la cercanía geográfica y el trabajo conjunto. Gracias a esta unión, se ha logrado mejorar la calidad de los vegetales procesados.

La cercanía con los productores permite que la planta pueda deshidratar verduras frescas y de temporada, adaptándose a los ritmos de la cosecha. Después del proceso, se obtiene alrededor del 10% del peso total de las hortalizas, lo que se traduce en aproximadamente 950,000 kilos de verduras secas. Sorprendentemente, una vez deshidratadas, estas verduras pueden conservarse sin ningún tipo de aditivo durante 12 a 14 meses.

Con más de 95 empleados y operando las 24 horas del día, de lunes a sábado, la planta de Knorr en Mendoza, adquirida por Unilever en 2005, tiene un gran potencial de crecimiento. Actualmente, cuenta con siete hornos secadores, de los cuales cinco están en funcionamiento, lo que representa una capacidad ocupada del 67%. El objetivo principal es aumentar la productividad y seguir mejorando.

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Agricultura Regenerativa: La Clave de los Procesos

La mejora de los procesos en la planta de Knorr ha sido posible gracias a la estrecha colaboración con el INTA. Este organismo ha llevado a cabo investigaciones para determinar qué variedades de hortalizas son más adecuadas para la deshidratación, estableciendo un trabajo conjunto que ha dado frutos.

Por un lado, se ha desarrollado y patentado una variedad de zapallo híbrido llamada «zapallo Aconcagua», que ofrece un mayor rendimiento industrial en comparación con otras especies. Por otro lado, se ha implementado un proyecto de agricultura regenerativa que busca activar el suelo, proteger el agua y promover la conservación de la biodiversidad.

Esta iniciativa surge de la creciente preocupación que tienen las personas por la calidad de los alimentos y su impacto en el medio ambiente. La agricultura regenerativa se basa en intervenir los procesos naturales para mejorar los rendimientos, utilizando métodos que minimicen el uso de agroquímicos y otras sustancias. Además, se trabaja personalmente con los horticultores involucrados para implementar cambios sustentables a largo plazo, que a su vez mejoran la calidad y rendimiento de los productos.

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Un ejemplo de esto es el uso de cultivos de cobertura para proteger el suelo y fomentar la vida en él. Un granjero asociado a Knorr, José Gámez, compartió su experiencia en la cual sembró maíz para regenerar el suelo. Aunque no existe exclusividad con la empresa, la colaboración entre el INTA y Knorr permite a los productores recibir asesoramiento en prácticas más sustentables, beneficios para ambas partes.

El Proceso de Deshidratación: Convertir las Verduras en Sopas Apetitosas

El 90% de las verduras deshidratadas en la planta de Mendoza se envían a la fábrica de Knorr en Pilar, provincia de Buenos Aires, donde se utilizan para crear sopas, caldos, salsas de tomate y una variedad de productos alimenticios que se comercializan tanto a nivel nacional como internacional.

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El ingreso a la planta requiere medidas de seguridad e higiene estrictas, como lentes, guardapolvo, guantes, cofia y punteras para los pies. El proceso comienza con la llegada y almacenamiento de las verduras, lo cual requiere una logística especial en algunos casos. La espinaca, el puerro y la albahaca, por ejemplo, solo pueden esperar un día antes de comenzar el proceso de deshidratación para evitar que se echen a perder.

El zapallo, que se cosecha en esta época del año, puede esperar hasta diez días antes de ingresar a la planta. Una vez dentro, las verduras son cortadas, lavadas y peladas utilizando agua y vapor, lo que también ayuda a ablandarlas. Luego, se realiza un proceso de selección para eliminar cualquier material extraño o residuo que pueda haber quedado. Posteriormente, las verduras se cortan en cubitos o se cubetean antes de pasar a la etapa de deshidratación primaria.

Las verduras ingresan a hornos de aire caliente filtrado en grandes bandejas con orificios. Durante aproximadamente cuatro horas, las verduras se secan lentamente. Una vez secas, pasan por una máquina de secado final durante unas cinco horas adicionales para eliminar incluso la última gota de agua. Por último, las verduras se envasan en bolsas de 20 kilos y se envían a la fábrica, listas para convertirse en deliciosas sopas que nos reconfortan.

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