Cómo cultivar canónigos

Cómo cultivar canónigos
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¿Te gustaría aprender cómo cultivar canónigos? Estas plantas herbáceas anuales son una delicia en nuestras ensaladas. Su facilidad de cultivo y su sabor único nos invitan a repetir su cultivo cada año. En este artículo te enseñaré todos los secretos para tener tu propio huerto de canónigos y disfrutar de su frescura en cada bocado.

Cultivo de los canónigos

Los canónigos son plantas muy resistentes al frío y no toleran bien las altas temperaturas. Por eso, su cultivo comercial se realiza principalmente en otoño e invierno. Sin embargo, si deseas consumirlos en verano, puedes sembrarlos a finales de primavera. Para ello, elige un rincón soleado de tu huerto y prepara la siembra de la misma manera que harías con cualquier otro semillero al aire libre.

Cuando compres las semillas de canónigos, es recomendable remojarlas en agua la noche anterior a la siembra, ya que tienen dificultades para germinar. Luego, siémbralas directamente en la tierra, cubriéndolas con aproximadamente 2 cm de tierra suelta. Riega abundantemente y espera a que las plantas crezcan.

Cuidados de los canónigos

Los canónigos son exigentes en cuanto al riego, por lo que es importante mantener la tierra permanentemente húmeda. Puedes regarlos casi a diario sin llegar a encharcar la tierra. Además, es necesario eliminar las malas hierbas de forma manual, para evitar que compitan con los canónigos por los nutrientes.

Afortunadamente, los canónigos no suelen ser afectados por plagas destacables. No es necesario añadir ningún tipo de abono a la tierra y se recomienda no cultivarlos en la misma superficie dos años seguidos.

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Cosecha de los canónigos

¿Estás ansioso por cosechar tus propios canónigos? Puedes cortar las hojas individualmente, pero una técnica que utilizamos es extraer las plantas enteras. Para hacerlo, riega abundantemente el huerto y arranca las plantas más grandes sujetándolas por el tallo. Deja espacio para que los canónigos más pequeños puedan crecer y desarrollarse correctamente. Es importante cosecharlos antes de que florezcan, ya que después de la floración su sabor se vuelve amargo y no son aptos para el consumo.

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Consumo y propiedades de los canónigos

Para disfrutar al máximo del sabor delicado y ligeramente ácido de los canónigos, es recomendable consumirlos poco después de cosecharlos. Si los guardas en la nevera, perderán parte de su sabor en tan solo unos días. Recuerda lavar abundantemente todas las verduras frescas antes de consumirlas, incluso aquellas que cultivamos en casa sin utilizar abonos. Siempre es mejor prevenir.

Los canónigos son una fuente rica de vitaminas, como la vitamina A, C y varias del grupo B. También nos aportan minerales como el potasio, el yodo y el fósforo, y no contienen sodio.

Curiosidades de los canónigos

¿Sabías que la valeriana que se consume en infusiones proviene de la raíz de otras especies de la misma familia? Aunque algunos atribuyen un efecto tranquilizante y ayudan a combatir el insomnio a una ensalada de canónigos, esto es, como mínimo, dudoso. Desde el siglo XVI, se ha cultivado canónigos como lechuga de invierno, y su nombre actual hace referencia a que también se cultivaba en los monasterios.

Al igual que con otras lechugas, es importante tener en cuenta que las verduras que se consumen en crudo pueden acumular nitratos. Para reducir su presencia, es recomendable cultivarlas con la máxima exposición al sol directo y evitar el uso de abonos nitrogenados.

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Recuerda que puedes encontrar más información sobre el cultivo de los canónigos y otros consejos de huerta en Una Planta. ¡Disfruta de tus propios canónigos frescos y deliciosos en casa!

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