Piscinas naturales: ¿Una maravillosa idea o un desafío?

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Las piscinas naturales o biopiscinas son una alternativa encantadora a las tradicionales, ya que no requieren de sistemas químicos como el cloro o la sal. En cambio, utilizan medios naturales basados en plantas. Estas piscinas se integran perfectamente en el entorno y se convierten en auténticos paraísos en los que te sumergirás sin querer salir.

Sin embargo, surgen dudas sobre las ventajas e inconvenientes de estas piscinas, cómo construirlas, si ocupan el mismo espacio que las tradicionales, cómo funcionan, cuál es su mantenimiento durante el año y si son más recomendables que las piscinas convencionales. Consultamos a defensores y detractores para descubrir la verdadera realidad de las piscinas naturales.

PISCINAS NATURALES

La principal diferencia reside en el proceso de depuración. Las plantas que rodean y se encuentran dentro de la biopiscina ayudan a oxigenar y eliminar los nutrientes que podrían favorecer el crecimiento de algas y otros microorganismos indeseables, como larvas de mosquito. Pero cuidado, no nos engañemos, las piscinas naturales no son estériles, ya que albergan bacterias que mantienen un equilibrio ecológico. Según sus detractores, en realidad, son acuarios a gran escala, por lo tanto, es crucial mantenerlas muy limpias y cambiar el agua.

La biopiscina se divide en dos partes: una zona exclusivamente dedicada al baño y otra, la depurativa. La zona de depuración está compuesta por una piscina llena de sustratos de filtración, como grava, arena o piedra volcánica, y plantas. El agua se recircula de una zona a otra mediante una bomba hidráulica, de manera que los nutrientes generados en la zona del baño llegan a las plantas purificadoras, que los eliminan.

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Ventajas

  • Es como bañarse en un lago, ya que también podemos tener peces que no solo son decorativos, sino que también ayudan a depurar el agua.
  • Ahorro en productos de depuración. Las plantas están vivas durante todo el año y se alimentan de los microorganismos presentes en la piscina, por lo que no hace falta gastar dinero en productos químicos.
  • Ausencia de alergias o problemas de piel causados por el cloro u otros agentes químicos.
  • No es necesario cambiar el agua con frecuencia. Según los defensores, basta con una limpieza profunda anualmente.
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  • Se integran perfectamente en el paisaje, siguiendo la técnica japonesa del Shakkei o paisaje prestado, lo que confiere a nuestro jardín un aspecto profesional.
  • Sus formas son más libres y se adaptan mejor a los diferentes terrenos.

Desventajas

  • En una piscina depurada químicamente, si se bañan cinco personas, pueden bañarse diez, quince o incluso veinte. En cambio, en una piscina natural, hay que tener en cuenta cuántas personas se bañarán, ya que la depuración natural a través de las plantas y los peces puede no ser suficiente y convertirse en una charca sucia en lugar de un paraíso.
  • La presencia de niños en la piscina también puede ser complicada, especialmente si son pequeños y tienen tendencia a hacer sus necesidades en el agua. Las plantas y los peces no eliminan la orina, por lo que es importante considerar que quedará en el agua.
  • El espacio requerido para una piscina natural es mucho mayor que el de una piscina química. Debemos tener en cuenta tanto la zona de depuración como la de baño, que suelen estar separadas por un muro. Además, se necesita una superficie mínima de 25 m2 y una profundidad media de 2,2 metros para que el sistema de depuración funcione correctamente.
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Ahora bien, si dispones del espacio necesario, educas a tus hijos adecuadamente y no planeas invitar a mucha gente a tu piscina, sin duda alguna, una piscina natural es mucho más hermosa que una química.

Para más información, visita Una Planta.

Imagen: Fuente

Referencia: Permaculture Magazine

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